La misma estaría mostrando síntomas de tranquilidad tras un año de gestión, pandemia mediante. Sin embargo, frente a nuestros intentos por olvidarla, la peste aún acecha, siendo la principal amenaza para la salud y la economía mundial. Asimismo, vale preguntarse por las bases que explican el equilibrio macroeconómico y, ante todo, por la solidez de las mismas.

Parte de la calma responde al comportamiento de uno de los principales precios de la economía: “El dólar”. Si bien el tipo de cambio sufrió modificaciones en los últimos meses (y a lo largo de todo el 2020), el Central fue ajustándolo a la par de la inflación con micro devaluaciones evitando, así, un atraso en su valor que repercuta en los saldos exportables. En otras palabras, el BCRA fue administrando el valor del dólar, capeando corridas cambiarias que buscan siempre descontroladas megadevaluaciones. Así, se espera que en los próximos meses se reduzca el ritmo devaluatorio en torno a 2% mensual. 

En gran parte, esta administración del tipo de cambio se explica por la liquidación del sector exportador en el mercado único de cambios. En los primeros dos meses del año, las divisas de la agroexportación acumularon poco menos de u$s 4 mil millones,  según publica el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). Asimismo, el superávit comercial externo cosechado durante el primer bimestre permite estabilizar la macroeconomía. El saldo positivo de poco más de dos mil millones de dólares (al contrastar exportaciones con importaciones) también es un aliciente para las reservas del Central. Por lo tanto, para mantenerlo; aumentar la capacidad exportadora es una tarea elemental, como también se torna clave el fortalecimiento de la economía de los socios comerciales. 

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En vistas de expandir la capacidad exportadora del país, el Gabinete Económico analiza beneficios para las empresas exportadoras que buscan invertir en innovación para ser más competitivas en el plano internacional. Desde la administración nacional temen que el desempeño económico del país y la Región vuelvan a resentirse por el avance de la enfermedad. En este punto, la virulencia de la llamada “segunda ola” en el mundo puede atentar contra el superávit comercial. En ese sentido, la combinación de crisis sanitaria y tensiones políticas que asola a Brasil, principal socio comercial de Argentina, genera preocupación en Casa Rosada. 

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En los primeros dos meses del año, las divisas de la agroexportación acumularon poco menos de u$s 4 mil millones. (Foto: NA)

El otro puntal en donde se asienta la estrategia económica conducida por el ministro Martín Guzmán tiene que ver con la reducción del dinero circulante. Consultoras privadas coinciden en que la base monetaria experimentó una contracción real en los primeros meses del año. Esto se explica por la emisión de diferentes instrumentos financieros que buscan canalizar los pesos en circulación hacia diferentes letras (como las Leliqs) por las cuales el Banco Central debe pagar un interés en un plazo definido. Esta estrategia se profundizó cuando las brechas entre el dólar oficial y las cotizaciones paralelas llegaron al 130% generando expectativas de tipo de cambio atrasado. En efecto, la brecha amenazaba con una fuerte devaluación. Frente a la premura de evitarlo, desde la administración del Frente de Todos optaron por esterilizar los pesos circulantes para que estos no vayan al dólar. 

En la misma línea se inscribe la estrategia de reducir los encajes bancarios. La amenaza de corridas cambiarias y un dólar indomable redefinieron los objetivos económicos a corto plazo. Por tanto, la prioridad inmediata a mediados del 2020 dejó de ser la reactivación con incentivo crediticio, sino evitar un desequilibrio cambiario que imposibilite cualquier reactivación alguna. La pregunta que cabe hacerse ahora es qué esperar de las tasas de interés, ¿continuarán en los valores actuales o aumentarán en caso de que la inflación no logre aminorar su marcha en los próximos meses? 

Economía consolida financiamiento del déficit fiscal

El Tesoro acumula nueve meses consecutivos en los que consigue fondos por encima de los vencimientos mensuales. Desde el Palacio de Hacienda consideran que esto se debe a la pax cambiaria y a la tranquilidad macroeconómica que se está logrando. El equipo económico señala a estas refinanciaciones de compromisos de deuda como signos de solvencia. Recordemos que a principio del 2020, producto de la crisis de deuda generada por la gestión anterior, más la recesión ocasionada por la pandemia, el Gobierno no pudo refinanciar títulos de deuda emitidos anteriormente para financiar déficit fiscales pasados. Esto significa que debió emitir pesos para pagar vencimientos de deuda en efectivo. Volumen de pesos que se canalizaron hacia el dólar, presionando su cotización al alza.

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Si bien el tipo de cambio sufrió modificaciones en los últimos meses (y a lo largo de todo el 2020), el Central fue ajustándolo a la par de la inflación con microdevaluaciones evitando, así, un atraso en su valor que repercuta en los saldos exportables. (Foto: NA)

Así las cosas, tanto el último informe del Indec sobre el nivel de actividad como las proyecciones del Banco Mundial para Argentina arrojan resultados positivos. La actividad económica creció 1,9% en enero comparándolo con el mes anterior, acumulando nueve meses consecutivos de crecimiento intermensual, según dio a conocer el organismo oficial durante esta semana. Por su parte, el Banco Mundial mejoró en más de un punto su última proyección en relación a las anteriores, prediciendo un crecimiento del PBI de 6,4% para este año. El organismo multilateral señala que en el cuarto trimestre del 2020 se evidenció un proceso de recuperación con un incremento del 5,5% de la actividad que tendrá su arrastre en el 2011. Sin embargo, también sostiene que al encontrarse la pandemia con crisis pretéritas, Argentina será de los países que más tiempo les lleve recuperar lo perdido. 

En privado, desde el equipo económico estiman que el crecimiento superará las estimaciones presupuestarias. Ahora bien, debido a los desequilibrios estructurales de la economía, la expansión del producto viene de la mano de un aumento de las importaciones. Por tanto, la reactivación está asociada a la demanda de dólares y a una eventual restricción externa. Es decir, la economía argentina es como un jenga, en donde el crecimiento de la torre trae aparejada consecuencias colaterales: el debilitamiento de su base y la inestabilidad. 

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